1 de marzo de 2014

Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa

 

Este óleo sobre tabla, de estilo gótico, fue pintado por el artista Jan van Eyck, en 1436. Fue robada por los franceses en 1813 del Palacio Real de Madrid, y  recién en 1842 comenzó a ser exhibida en la National Gallery de Londres, dónde se puede apreciar desde entonces.

Es uno de los primeros retratos paganos de esa época, ya que la mayoria de los artistas se dedicaba a pintar motivos religiosos. La pareja del cuadro se estableció en la ciudad de Brujas en 1420, pero en la actualidad la mayoría de los críticos de arte no creen que se trate de ellos.

Hay en la obra una minuciosidad y deleite al pintar cada objeto, un gran realismo y sobre todo un gran manejo de la luz,  efecto este que atraeria a otros pintores como Velazquez para pintar sus meninas.

 A pesar de ser una de las pinturas más famosas y estudiadas de la historia del arte occidental, el “Retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa” es todavía una obra llena de misterios que descifrar, una obra maestra suprema que ha provocado múltiples debates entre estudiosos y críticos.

Para empezar, no está claro de que se trate de un retrato de Giovanni Arnolfini o de su hermano Michele y su esposa Elisabeth. Parece ser que el matrimonio de esta pareja no se concretó hasta trece años después de terminada la obra, unos seis años después que el mismo Van Eyck habia muerto. Con lo que de ser cierto poco importa que el matrimonio no tuvo hijos. El estado de aparente embarazo de la dama también ha provocado debate, ya que muchos expertos creen que tal embarazo no existe, y que su figura no es más que un reflejo de los cánones de belleza de la época. El espejo curvo del fondo –magistral dominio de la perspectiva por parte de van Eyck- deja entrever que, además de los retratados, hay dos personas más en la habitación, de las cuales una se supone que es el pintor. Incluso la inscripción – firma de la pared del fondo, “Johannes de Eyck fuit hic. 1434. (Jan van Eyck estuvo aquí. 1434.)” hizo pensar a algunos expertos que la figura masculina es un autorretrato del pintor, opción descartada por casi todos los estudiosos contemporáneos.

La pintura está llena de elementos alegóricos. Algunos expertos han sugerido que el espejo (que muestra escenas de la Pasión de Cristo) representa el omnipresente ojo de Dios presenciando la boda. El perro puede ser un regalo de nupcias o un símbolo de lealtad. Las frutas que se encuentran debajo de la ventana también han sido objeto de debate, para algunos símbolos de fertilidad, una sola vela vela que en la costumbre flamenca señalaba la llama del amor el primer día de una boda. Probablemente una boda oculta, ya que no está pintada en una iglesia. En definitiva, una de las más importantes obras de arte de todo el Renacimiento.

La obra destaca por su gran realismo y el detallismo con que ha sido pintado, los protagonistas de la obra se encuentran solemnes y a la vez descalzos. Para algunos es prueba que ya entonces los holandeses usaban sandalias con calcetines, para otros insinuando que pisaban suelo sagrado, lo cierto que por entonces se creía que el andar descalzos aseguraba fertilidad. La imagen de Santa Margarita de Antioquia con su dragón (patrona de embarazadas) seria otro símbolo más de fertilidad, para otros seria Santa Marte, pero el significado es el mismo. Obviamente que no fue hasta este siglo que muchos notaran la semejanza del esposo con la de Vladimir Putin. 

No quedan dudas que para apreciar esta obra en toda su dimensión debe ser ampliada

Muchos de los objetos que se muestran en el cuadro provienen de muchos lugares, lo que demostraría el poder económico de los retratados y su carácter cosmopolita. El espejo convexo se llamaba "brujas" y era muy popular en la época ya que servia para espantar la mala fortuna. Rodeando al espejo 10 de las estaciones del Via Crucis.

Van Eyck pertenece a la escuela de los primitivos flamencos al igual que otros de esa escuela como El Bosco. 

Se han realizado también otras versiones basadas en esta obra, algunas de ellas graciosas, como esta de Botero en 1978.


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